Emiliano Moya vivió un fin de semana muy particular dentro de la Clase A y estuvo a punto de no ser de la partida por la rotura del motor cuando se preparaba para salir rumbo a La Plata, tomando la rápida decisión de correr con el auto de Leandro Ricciardi, sin pruebas y con la fe intacta de tener un buen resultado final.
En la clasificación no pudo cerrar la vuelta ideal y por ello largó desde el fondo en ambas finales, recuperando posiciones en la primera de ellas hasta que debió desertar cuando se metía en zona de puntos importantes, tomando pronta revancha en la segunda cuando su escalada lo llevó a las puertas del podio con un cuarto puesto que fue un justo premio a la apuesta de esta carrera y a no bajar los brazos junto al equipo pese a las adversidades que parecía que lo dejaban nuevamente a pie.
«Sacamos adelante un fin de semana complicado donde casi no corremos por la rotura del motor el jueves mientras nos preparábamos para salir rumbo al autódromo y tuvimos que tomar la decisión de correr con el auto de «marcucho» Ricciardi que nos dio una mano enorme y pudimos correr que era lo que queríamos. En la primer final no pudimos redondear el resultado que buscábamos y lo pudimos hacer en la segunda, llegando a la zona de podio y con un buen funcionamiento general. Nos fuimos realmente contentos por lo que vivimos con el equipo y comenzamos a trabajar en el auto de cara a la próxima fecha donde tendremos la atención en el motor de Diego Fiumara, el chasis lo atenderemos en el taller del equipo con un una mano de Diego Fiumara y de Andres Vasiliou, conjunto con el que vamos a trabajar en lo que resta del año. Vamos por un buen resultado a la próxima, con muchas ganas y con esta novedad importante para comenzar esta nueva etapa. Gracias a todos ellos por el trabajo y el apoyo para seguir adelante, a los sponsors que nos acompañan incondicionalmente y a cada uno de los amigos que nos están dando una mano para estar presentes en cada fecha» indicó Emiliano, que recarga su motivación de cara a la tercera del año.
