Emiliano Moya regresó a la Clase A en la primera fecha de este año a bordo del Fiat 600 de Juan Ferri, debiendo abandonar en la primera final y sin la chance de largar la segunda, pero ya para la segunda fecha pudo poner en pista su propio auto que cuenta con la asistencia en pista y preparación del popular «piston», con un funcionamiento acorde a lo esperado aunque arrancando el sábado con algunas complicaciones.
En los entrenamientos tuvo problemas con el motor, debiendo reemplazarlo para la clasificación, donde también tuvo algunos inconvenientes que se pudieron solucionar para largar la serie dominical y alcanzar un gran triunfo que fue a su estilo, esperando el momento justo para dar el golpe necesario y superar a sus rivales como lo hizo en el curvón Reutemann, donde superó por afuera al seudónimo «Máximus» y a Lucas López que se disputaban el primer lugar. Tras ese triunfo vino la hora de la final, donde protagonizó un gran mano a mano con Matías Frano, superándose en varias ocasiones hasta que la segunda velocidad se rompió y lo hizo retrasar aunque viendo la bandera a cuadros.
«Tuvimos un fin de semana de sensaciones encontradas, arrancamos mal, cambiando el motor por problemas insalvables y también complicados en la clasificación, pero se fue revirtiendo la tendencia a partir de la serie que pudimos ganar en una muy linda lucha y después en la final, donde pudimos pelear mano a mano en la punta y mostrar que tenemos un gran auto para seguir dando batalla en lo que resta del año. Poner el auto en pista es un logro y siendo competitivos es doble satisfacción, pero el mérito es de «piston» y de quienes trabajan en el auto y siempre dan una mano, para ellos el agradecimiento por todo lo que hacen para que podamos estar presentes en cada fecha y con buen funcionamiento, como también a mi viejo que es el pilar de todo esto» señaló Emiliano, de regreso en los primeros puestos de la Clase A.
