De volver a casa con las manos vacías a un segundo puesto casi victoria hay solamente unas horas de diferencia, con una historia detrás que es digna de destacar y que pone de manifiesto el amor propio, el revés a las adversidades y la apuesta permanente a la categoría de Nicolás Alvarez.
La rotura de la caja de velocidades lo dejó a pie el día sábado y el plan era no ser de la partida, pero el domingo partió desde el fondo en la serie, recuperó lugares y avanzó para ser protagonista en la final, donde peleó por el triunfo en el final con Nicolás Ramírez, quien fue finalmente ganador.
«El sábado nos íbamos a casa con las manos vacías y mucha bronca, pero sin clasificar y largando desde el fondo nos repusimos de la adversidad y todo sacrificio tiene su premio. Este podio es reconfortante porque fue mano a mano con Nicolás Ramírez y se la podría haber ganado, pero segundo es muy bueno y nos da fuerzas para ir a la próxima con las mismas ganas de siempre y sabiendo que tenemos un gran auto para estar ahí adelante cuando las cosas salen como tienen que salir. Personalmente sigo apostando a la categoría, a su gente, con mucho sacrificio y con el apoyo incondicional de mi familia y de los amigos que se alegran por estos resultados. Vamos por más y esperando que sea con un parque mayor y poniendo lo mejor para seguir creciendo. Gracias a Carlos Guille y Diego Fiumara por el trabajo que hacen y a todos los que acompañan siempre» resumió Nico, que estuvo cerca del triunfo cuando en un principio no ser de la partida era su alternativa.
