Lucas Orlando se coronó campeón de la Clase B y fue líder del torneo a lo largo de todo el año, defendiendo esa condición en cada fecha hasta el último capítulo de la temporada donde se logró el gran objetivo.

Esta fue la ruta del título, el recorrido rumbo a un campeonato que será histórico por ser sangre nueva y juventud pura que llegó para quedarse.
La primera fecha en Buenos Aires no solamente abría el campeonato sino que también era la que comenzaba a abrir el juego de quienes se mostraban como candidatos, siendo Leandro Scanio el dominador de todo durante el fin de semana pero la técnica le negaba su triunfo y allí Lucas heredaba la victoria en la serie, la final y la Pole Position, ya quie siempre fue segundo detrás de Scanio y su victoria por K.O.T. le daba el liderazgo del torneo.
Llegaba la segunda fecha en La Plata y allí ratificaba su gran momento siendo cuarto en clasificación, segundo en la primera de las dos finales disputadas y ganando la segunda, lo cual le daba aire en la cima del torneo, logrando además su segundo triunfo del año en apenas dos fechas y tres carreras corridas hasta allí.
El tercer capítulo del año también fue en La Plata y lo tuvo como autor de la Pole Position, quedando tercero en la serie y segundo en la final detrás de Leandro Scanio que fue el vencedor en esa competencia tradicional, manteniendo ventaja en la punta del campeonato y mostrando solidez para estar allí arriba.
Tras una larga espera de casi dos meses la categoría volvió al ruedo en Dolores, escenario desconocido para la mayoría y que recibía a la categoría con un formato de dos finales, clasificando tercero y arribando cuarto en la primera final y quinto en la segunda, manteniendo el primer lugar de la tabla anual aunque con diferencias que se acortaban.
Nuevamente la espera se hacía larga y se volvía a Buenos Aires, en un autodormo totalmente renovado que era el escenario de la clásica competencia con pilotos invitados, compartiendo el auto con otro consagrado como Emanuel Bailheres, clasificando cuarto y ocupando el tercer escalón del podio en la final de titulares, mientras que Bailheres fue escolta en la suya logrando una gran suma para mantenerse firme arriba en el torneo.
Se iba el año y para recuperar competencias llegó el momento de la fecha doble que fue en el mes de octubre, cerrando la sexta y septima en dos finales, clasificando sexto pero arribando cuarto en la final correspondiente a la sexta fecha y tercero en la séptima, siempre como dueño de la cima del torneo.
La penúltima del año también en Buenos Aires fue doble para ir dándole las puntadas finales al torneo, el cual entraba en etapa de definiciones y la meta era seguir sumando, clasificando segundo detrás del gran dominador de esa parte del año Leandro Scanio, logrando idéntico resultado en las finales corridas de las fechas 8 y 9 respectivamente, donde la ventaja en el torneo era menor pero le permitió llegar arriba y depender de si mismo.
El final del año era pura expectativa, con formato tradicional de serie y final pero con puntaje y medio, sin margen de error en la suma de puntos para lograr el objetivo.
A la hora de clasificar se ubicó segundo, siempre detrás de su gran retador Scanio, que cambió la Pole Position por victoria en la serie donde un despiste con una situación complicada de piso casi lo deja con las manos vacías, logrando recuperarse hasta la cuarta posición tras caer más allá del séptimo puesto, largando la final desde allí para ir por el campeonato que se le negaba y lo perdía al transitar en la tercera posición y en gran lucha con el campeón saliente Darío Seelmann, que defendió el lugar y nunca le dejó la posibilidad de superación y fue juez de la definición del título, ya que solamente le servía el segundo lugar, pero tras la revisión técnica el auto del ganador fue observado y reclasificado tras comprobar que no tenía anomalías, pero si el del escolta, que finalmente fue excluido y allí cambió el curso del campeonato, que finalmente se quedó en manos de quién lo lideró durante todo el año, demostrando madurez conductiva y para correr cada competencia en busca de un objetivo que finalmente pudo lograr.
Así fue la ruta del campeonato de la Clase B, con un juvenil piloto que dejó de ser promesa para ser realidad y hoy luce el 1 que todos quieren tener.