En la Clase B el 1 continuará por un año mas en manos de Darío Seelmann, el campeón 2020 que defendía su condición de titular de la divisional en este torneo y fue contundente para llevarse un nuevo título y entrar en la historia grande de la categoría con este nuevo logro.

Su arranque fue perfecto allá por el mes de marzo, dominando la primera fecha con autoridad y siendo el referente indiscutido del comienzo de la temporada con su victoria en el circuito N°8 del coliseo porteño, esperando la oportunidad de repetir ese logro en la segunda del año, la cual se celebraba en el mes de Junio en el mismo trazado pero con pilotos invitados, formando dupla con Eloy Murúa, un viejo amigo con quien ya compartió este tipo de experiencia. La primera parte de la competencia tenía al invitado a bordo, quien se ubicaba cuarto en su final, dejando al titular la posibilidad de largar desde allí en la segunda etapa, donde un abandono lo dejaba con las manos vacías y sin chances de pelear hasta el final por el triunfo.

Llegaba la tercera del año y nuevamente Buenos Aires recibía a la categoría, en este caso para recorrer el circuito N°5, donde se ponían en juego importantes puntos al tratarse de una fecha doble, tercera y cuarta respectivamente del campeonato en vigencia. En la primera final el campeón era protagonista peleando por el triunfo hasta su abandono, quedando décimo como último clasificado de esa primera parte, pero logrando pronta revancha al quedarse con el triunfo en la competencia restante, la cuarta del año y el segundo éxito para el campeón y líder del torneo, que viajaba a La Plata para continuar su ciclo ganador en la “Copa Desafío”, donde ambas clases se juntaban en pista en el trazado largo sin chicana, ofreciendo una carrera muy atractiva que terminaba con victoria en ambas finales y por ende en la general, sumando una muy importante cantidad de puntos que lo alejaban en la cima de la tabla anual. Una vez mas La Plata era escenario de una nueva fecha y una vez mas doble, esta vez en el circuito corto, llevándose un doblete triunfal que lo dejaba en una inmejorable situación en la punta del certamen, siendo una gran muestra de contundencia para seguir soñando con el gran objetivo.

Llegaba la octava del año y se regresaba a Buenos Aires, esta vez para recorrer el circuito N°9, el cual la categoría no transitaba desde el año 2019. Allí se llevó el triunfo en pista pero fue excluido por técnica al detectarse una diferencia en la compresión del motor, medida que fue apelada pero que no prosperó al realizarse una nueva medición y determinó que se confirmara la exclusión y con ello la posibilidad de que sus rivales directos descontaran la diferencia en el campeonato. Así llego el momento histórico para la categoría, que cruzaba el charco para instalarse en el circuito de Gualeguaychú y disputar otra doble fecha que era casi definitoria por la cantidad de puntos en juego, alcanzando dos terceros puestos que no le permitían coronarse anticipadamente pero le daban un colchón de puntos importante para llegar a la última del año con una diferencia difícil de descontar para el binomio de Pablo Apuzzo y Sergio Cosentino, quienes aún adeudaban la victoria que los habilite a pelear por la corona. En ese último capítulo del año el sistema de puntaje y medio abría las chances del rival directo en una definición mano a mano, pero el resultado de la clasificación y de las series le daba la corona antes de salir a la final por tener los puntos necesarios para un posible empate ante la posible victoria de su único rival y un hipotético abandono propio, desnivelando por cantidad de victorias en la temporada y quedándose de manera definitiva con el bicampeonato, ese gran objetivo con el que se comenzó el año deportivo y que se cerró con una nueva victoria, para no dejar dudas de que el conjunto de trabajo fue el mas sólido y efectivo del torneo y que determinó que esa defensa del título llegara a buen puerto y lo transforme en un referente de la categoría en la continuidad de un apellido con mucha historia.